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El mundo de las maravillas

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El mundo de las maravillas

Mensaje por •Doncelia• el Mar Sep 25, 2012 10:43 pm

¡Que tenga buena tarde!
La campanilla de la puerta sonó, por tercera vez en toda la semana. Habían ido mal las ventas, como de costumbre. La rubia soltó un leve suspiro y pasó su esmeralda mirada por aquella librería.

El espacio era modesto, estantes por doquier y apenas un pasillo. Su mostrador tenía varias macetas con plantas y libros apilados. El piso estaba limpio y la madera se veía oscura por la humedad. Una lámpara pequeña iluminaba el rincón lejano, era lo único que podía pagar con el ingreso que conseguía trabajando ella misma y ese dichoso invento llamado electricidad, era más costoso de lo que pensaba. Las enredaderas que se metían entre los estantes eran su única compañía, parecía estar estancado en el tiempo el reducido lugar. Olor a papel antiguo y hojas, algún tipo de flores, difuso y confuso, agradable y tan sereno como aquella mujer que ahora detenía su mirada en el reloj de engranes cubiertos de pequeñas ramas verdes.

Ella sostenía un libro de “Alicia en el país de las maravillas”, volvió la mirada a este. Sus manos delicadas parecían acariciar las paginas en lugar de pasarlas, paciente esperaba que el horario del vidrio del mostrador que marcaba con letras elegantes “Glus-Books”.

Podría tener alrededor de 20 años, 23 quizá… Su rostro era el de una dama de alta sociedad pero estaba allí, trabajando esmeradamente en una humilde librería; sumida en las letras de aquel libro infantil. Doncella tenía toda su vida en La Nación, no conocía otros lugares; mucho menos hablaba otras lenguas, recordaba un poco de irlandés pero no lo entendía. Era sencilla, solo le sonreía a lo que podía ser ahora. Habían pasado 16 años desde que el mundo le acogió como familia, ella pensaba eso. “El mundo y toda la gente son mi familia ahora”. Inocente.

Se levanto del mostrador al escuchar la campanilla del reloj, no se veía nada a la calle, las enredaderas cubrían todo el cristal y apenas se veía la luz de la tarde; no hacia mucha diferencia si oscurecía, dentro de esa librería siempre había poca luz. Cerró el libro y sosteniéndolo, se acercó a la única luz y la apago, tomo sus llaves y un abrigo gris y grueso, cuidando de no dejar el sombrero sencillo y pequeño, sus guantes blancos cubrían ahora sus manos y a su vez, sostenía varios libros para leer en casa, entre ellos el de Alicia.

Salió de su lugar de trabajo, como todos los días, cerrando la puerta y cuidando de abrigarse bien. Hacia frio y el callejón cercano a La Maquina era húmedo. El centro comercial se levantaba cercano, una estructura imponente pero mas allá, la citadela y las oficinas gubernamentales del Coronado. Ella no pudo evitar recordar a ese hombre llamado Augusto, el padre que tanto extrañaba… bajo la mirada, cabizbaja un instante tan breve como para que nadie lo notara en ese callejón vacío. Siguió caminando con esa expresión serena y amable que le caracterizaba.

-Si Alicia tenía un No cumpleaños, todos deberíamos tenerlo. –dijo para si misma mientras llegaba a la calle. Los autos cruzaban, algunas personas iban rumbo a Duwn, la estación del ferrocarril cercana. Dio la vuelta en sentido contrario a las señales de la estación y camino, cruzando el portal de La Maquina, la gente apretujada trataba de cruzar la puerta contraria de "salida"… La calle se quedaba vacía y rondarían las 6 de la tarde según el reloj que se veía en una torre al final del loby de aquel centro.

-Definitivamente, Alicia… Tu mundo de maravillas debería ser real a veces… -
Abrazo varios libros que llevaba y camino dispuesta a cruzar La Maquina para salir de la ciudad, rumbo a su derrumbado hogar.
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Re: El mundo de las maravillas

Mensaje por Yume Akemi el Vie Sep 28, 2012 12:55 pm

"A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota."


La llegada de la primavera había sido un alivio total. Ya no tendría que estar escondiéndome de la lluvia bajo los techados de otras casas, o aguantar resfriados y fiebres hasta tal punto que había sido atendida gravemente varias veces por extraños y hospitalarios ciudadanos de los barrios bajos. Esa gente solía ser muy solidaria con los suyos. Pues aunque no tuvieran demasiado material, se tenían unos a los otros. (Cuidado, había escepciones y gente que te quitaban hasta los bolsillos si podían...).

De nuevo comenzaba un nuevo día diferente al anterior, una nueva aventura y un nuevo reto. ¿Pero cual? ¿qué hacer? ¿qué comer hoy? ¿dónde buscar?
Sentada entre los naranjos del campo estiraba mis brazos hacia los lados para levantarme enérgicamente con las manos en la cintura mirando hacia el frente. -Veamos...- Alzaba la cabeza hacia arriba echando la espalda hacia atrás, formando una especie de arco con mi cuerpo, fijandome bien en el cielo y en cómo estaría el tiempo hoy. Terminando por volver a ponerme derecha con una gran sonrisa hasta que... #grrrr. -Gjjj...- Bajé el rostro frotando lentamente mi estómago bajando las cejas con un suspiro. -¿Qué, ya quieres que te llene de comida?- Llevaba las manos a la nuca, caminando hacia delante con lentos pero grandes pasos levantando exageradamente los pies. -¿Dónde podría ir hoy?- Los mercados estarían a estas horas de la mañana seguramente llenos de guardias por si los ladrones como yo nos acercábamos. Y pedir no se me daba demasiado bien. (Además que no estaba por la labor, sólo lo utilizaba en momentos de emergencia).

Así pues me dispuse a salir del campo para entrar en el pueblo mirando de un lado a otro con los brazos cruzados pensando qué hacer con el hambre que tenía. Ya había sido varias veces perseguida, apuntada y pillada como para arriesgarme a tan tempranas horas de la mañana~ (a saber qué hora es, córcholos... pero como hace algo de fresquito para mí que es temprano aún~).

A pesar de todo, solía visitar la ciudad y mirar aquellos ferrocarriles tan grandes. Me encantaría estar algún día dentro de ellos y viajar a algún lugar. ¿Cómo sería el mundo fuera de aquí? pensaba sosteniendo mis manos a la espalda sin retirar las vistas boquiabierta observando cómo los ferrocarrilest marchaban. Los observaba apoyada en una barrita de hierro de unas escaleras que llevaban a un edificio (quizás para comprar el tiquet para entrar, o algun despacho de los obreros, a saber~) Algunos de los ferrocarriles llegaban de otros lugares. De ellos salían mucho humo... ¡y el ruidito que se escuchaba desde lejos era genial! Dejaba la estación adentrándome a la ciudad, en el districto del mercado. Abarrotado de gente, de voces anunciando sus productos, ruiditos de animales de granja en venta... "¿Y si robara una gallina para tener huevos cada día?... No... se moriría de hambre la pobre..."

Me despejaba del lugar caminando de lado a lado para pasar de la gente y buscar algun pequeño punto de venta más despejado donde haya algún vendedor despistado y mal vigilado por aquí cerca... Se podían ver algunos pequeños escenarios caseros donde se representaban teatros con marionetas rodeados de niños que reían y aplaudían. Me quedaba mirando algunos de esos teatros con un dedo rozando el labio, casi metido en la boca. Cuando el ruidito del estómago me recordaba que debía buscar algo de comer y no entretenerme demasiado (aunque eran muy entretenidos, la verdad).

Ya había pasado casi la zona de mercado y no había encontrado aun ningun comercio mal vigilado donde poder aprovecharme a estas horas de la mañana. Miré hacia arriba justo antes de dar media vuelta y volver. En el centro de las calles habían aquello que los pueblerinos llamaban automóviles. (Carretas de personas) Su forma era tan extraña... la gente que los conducían eran personas de clase alta de buen ver que podían permitirse el gasto de combustible (y yo mientras muriendome de hambre...). Justo si mirabas hacia arriba, podías ver estructuras de hierro. Cuanto más caminaba hacia delante, más dudaba de poder encontrar comida así, de la nada. A lo lejos podía ver una mujer bien vestida de cabello rubio y largo que sostenía algo entre sus manos. Definitivamente debía ser alguien de dinero, y más si era de esta parte de la ciudad.

Si... lo que estaba a punto de hacer era bastante ruín pero... oye, que hay que comer.
-¡¡Cof cof cof cof!!- Simulaba una especie de ataque golpeando mi pecho callendo de rodillas justo frente a ella. -¡¡Socorro, socorro!!- Gritaba intentando imitar una voz ronca mirando hacia abajo, apretando los ojos con fuerza para que salieran algunas lagrimitas y respirando fuertemente para que mi rostro se enrojeciese, haciéndolo más creíble. ¿Mi intención? tratar de que o me diera algo de comer, o robarle dinero yo misma. Últimamente la sociedad hablaba mucho de la mendicidad, criticaban que la gente no hiciera nada cuando ellos tampoco lo hacen. Así pues nosotros nos aprovechamos, pedimos o fingimos dolencias (a veces no fingimos, oye, que no estamos llenos de mentiras) para obtener comidas o dinero, y a veces incluso cuidados. -Cof cof cof... ¡¡no puedo respirar, ayudeme!!-
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Re: El mundo de las maravillas

Mensaje por •Doncelia• el Vie Sep 28, 2012 4:46 pm

El mundo de las maravillas podría ser una opción entre sus ideas, una sonrisa sutil se escapo de sus labios mientras soñaba despierta con mundos fantásticos. Los pasos de la rubia le llevaban escalinatas arriba; una elegancia natural que delataba su sangre y un aire refinado a sus movimientos, avanzaba para llegar al centro de La Maquina. Distraída en sus pensamientos termino tropezándose con una chica.

-Lo si…-se quedo callada al escucharla toser-

Entonces a una mujer amable le ponen al frente una persona en desgracia. La culpa por haberle tropezado había sido lo suficiente como para que pusiera sus libros a un lado al agacharse junto a la chica que se veía no más de 18 años. Menos, su cara era joven pero su aspecto era lastimero, delgaducha y algo descuidada.

-Oh, pero, ¿Que tiene usted? ¡Alguien! ¡Ayuda! –dijo con ese acento desconocido que no había perdido a pesar de no tener familia, refinado y una voz sutil. Levantando la mirada a la gente, mientras ponía sus manos enguantadas sobre los hombros de la chica de cabello corto. La gente le ignoraba, era normal que los vagabundos enfermaran o se vieran afectados por dolencias; quizá era una farsa. Igualmente era poca la gente que pasaba, rondarían las 6:30 cuando el sol estaba ocultándose y la noche anunciaba su llegada a través de los ventanales que componían el techo alto de aquel lugar gigantesco. Los restaurantes empezaban a cambiar sus avisos y la gente trabajadora se marchaba a casa después de laborar.

La rubia no tenia muchas pertenencias encima, nada por decirlo. Preocupada por la salud de la chica, miro los libros que estaban en el suelo junto a ella que era lo único de "valor" que portaba, mientras pensaba nerviosamente.

-Jovencita, diga algo, donde le duele, ¿Que puedo hacer? –le pregunto de nuevo, al verla con los ojos húmedos y la cara roja. Ella era una mujer noble, las mentiras era algo que para ella eran un tabú; existían pero no las aceptaba, aunque ella misma mintiera con respecto a sus emociones a veces, no creía o sospechaba que alguna persona desconocida pudiera hacerle mal. Sus años en el orfanato le habrían enseñado que no todas las personas eran buenas pero… para ella, para su optimismo, la gente que llegara a toparse siempre seria la parte buena del mundo, ilusamente creía eso como una premisa de vida real.

Las campanas del reloj de nuevo, la rubia solo se había puesto más nerviosa. Se quito el gorro que usaba y trataba de abanicar a la castaña con el…

-Respire con calma, trate. Oh dios, ¡Que debo hacer! –dijo sin dejar de abanicarle.-
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Re: El mundo de las maravillas

Mensaje por Yume Akemi el Miér Oct 03, 2012 10:48 am

Como había supuesto... la mujer calló totalmente. Pero... ¿hasta cuanto tendría que dejar de finjir y qué debería robarle? La forma de actuar de la mujer en cierto modo me hacía gracia. ¡Pero no era momento de reir! debía seguir finjiendo a base de tos, que es lo que estaba haciendo. Golpeaba mi pecho con la palma mirando hacia ella, como era de esperar, era una mujer con dinero, de una alta clase, no había duda alguna. Mientras me abanicaba, aprovechaba observando si llevaba algo de lo que pudiera aprovecharme pero...

-Cof cof... perdoneme, perdoneme... puede continuar su camino, no soy nadie importante a quien deba prestar atención señora. Sólo soy una chiquilla sin clase enferma y perdida en este mundo, no se preocupe... -
¿Dónde guardaría ésta mujer su cartera? Debía actuar pronto antes de que se cansara de atenderme o se reuniera más gente, ¡¡pero si dejaba de toser quizás se fuera!! -Ah...me duele... mi pecho... me duele mucho...- Apretaba una de mis manos llevándola al pecho sin dejar de mirar abajo. -Arg... pero no tengo dinero para comprar mis medicinas, así que... quizás me esté dando un...¡¡¡AAAH!!!- Gritaba más fuerte retorciéndome ligeramente hacia abajo. Como si me doliese mucho.

¿Se lo estaría tragando? Abría un ojo lentamente mirando hacia arriba. ¿Colará? ¿Se dejará llevar?
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Re: El mundo de las maravillas

Mensaje por •Doncelia• el Dom Oct 07, 2012 12:13 pm

La castaña parecía palidecer, allí entonces menciono el único tema que podía hacer que la rubia se sintiera incomoda de su familia. La Clase.
-No, no… ay no, ¡pobrecilla! –dijo alarmada mientras se alejaba de ella y buscaba en su bolsillo la identificación. No tenia nada de valor encima literalmente, solo llevaba las llaves de la librería los libros y la identificación… Quizá podría tener unos francos contados para comprar algo de pan antes de llegar a su hogar a medio destruir pero nada más. No era amante de las joyas o prendas, prefería mantenerse sencilla en todo lo que podía y tener solo lo que podía pagar.
-¡No! Cálmese, iremos a un medico. –Levanto la mano, llamando a una especie de seguridad que pasaba- ¡Señor! Por favor… un vehículo. –le mostró la identificación y este sorprendido asintió sin decir nada; corrió de regreso dejando a la rubia con la chica de nuevo. Estaban dentro de La Maquina así que debían salir del centro comercial primero y con la gente en hora pico seria complicado- Resista, iremos a por un medico y estará bien… -el tono de preocupación en su voz era real, ella si creía en las personas y por ello, era incapaz de no hacer nada por nadie. – Por que tarda tanto. –se pregunto en voz alta, abanicando a la chica sin saber que mas hacer-
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Re: El mundo de las maravillas

Mensaje por •Doncelia• el Lun Nov 05, 2012 9:32 am

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Re: El mundo de las maravillas

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